Richard Reinhard Klitzing – odysseus

Único remedio que era capaz de liberarme del tabaco

Empecé a fumar con 11 años. Era como un rito de iniciación, igual que beber cerveza, vino y aguardiente. Bastante habitual en un pequeño pueblo. Con 16 estaba ya enganchado. Necesitaba el tabaco. Poco después algunos colegas, cuando ya éramos conscientes de lo peligroso que es, consiguieron dejar el tabaco con más o menos esfuerzo. Yo lo intentaba en muchas ocasiones en los siguientes cuarenta y pico años, siempre sin éxito. La ansiedad y el mono eran demasiado fuertes. Hoy sé que hay una componente genética en la metabolización de la nicotina que puede hacer casi imposible su abandono en un gran porcentaje de personas. Parece ser que estoy entre ellos. Hice intentos de abandono a secas y con ayuda de fármacos (chicles de nicotina, sprays, bupropion y vareniclina), algunos de ellos con riesgos segundarios muy importantes. Ayudaban algo, pero muy poco y no lo suficiente para abandonar. Como muy tarde recaí a las pocas semanas. Además vi como conocidos míos murieron prematuramente a consecuencia del tabaquismo, algunos hasta con el cigarro en la boca y enchufados a la botella de oxígeno. Siempre pensaba que lo ideal sería algún medio que me pudiera dar tanto la satisfacción de la nicotina como la de la inhalación del humo. Había oído de unos e-cigs de la farmacia, pero también de su absoluta inefectividad. Una vez probé uno de un amigo, y no me convenció nada. Hasta que coincidí hace ahora dos años con un chico en una reunión quien vapeaba con un mod. Intrigado me hallé al asegurarme que dejó de fumar sin problemas mediante este dispositivo. Me comentó que el líquido contenía nicotina con graduaciones a elegir, había diferentes sabores, no sólo a tabaco sino a todo lo que te puedes imaginar, y tanto la nicotina en sí como el “golpe de garganta” que producía podía sustituir totalmente al humo del tabaco. Me dejó probar, y me quedé sorprendido: Podría ser la solución perfecta a mi fuerte tabaquismo, más de 60 cigarrillos al día, y una muerte prematura segura. A los pocos días tuve en mi casa una pipa electrónica comprada por internet. El primer día de uso reduje mi consumo de tabaco a la mitad. Los siguientes días tuve que experimentar con diferentes líquidos hasta encontrar lo que me satisficiera. A las dos semanas estaba ya sin fumar tabaco, hasta hoy, y sin echarlo de menos. La salud ha mejorado de manera impresionante, la fuerte tos mañanera desaparecido. He conseguido por fin quitarme de mi cuerpo las más de 4.000 sustancias tóxicas y, algunas, cancerígenas con ayuda de un remedio que según mi experiencia debería tener la misma importancia en la salud pública como la penicilina.