Rafael Martínez

Sigan sin preocuparse de mi salud

Cuando tenía diez años vendía chatarra y con el dinero compraba golosinas y tabaco. Con la simple excusa de que me lo había encargado un señor, me vendían tabaco en el estanco. Yo quería ser como los vaqueros de las películas, como Lucky Luke con su eterno cigarrillo en la comisura de los labios, como los cantantes de las orquestas que venían en las fiestas con sus cigarrillos con filtro de color dorado. Quería ser como los mayores: „el hombre que sabe fumar, echa el humo después de hablar“…. Salvo mis padres, nadie se preocupó por mi salud. Nunca tuve problemas para conseguir tabaco. He estado fumando más de cuarenta años sin preocuparme, ni de mi salud ni de la de los que me rodeaban. He fumado en vehículos, en el cine, en el hospital. Contaminando a los sufridos no fumadores que me rodeaban. Nadie se atrevía a protestar para que no los tildaran de aburridos… Les pido disculpas a todos y todas las no fumadoras que me han tenido que soportar. Nunca me ha sentado mal el tabaco externamente (no sé como estaré por dentro) ni náuseas, ni vómitos mañaneros, ni dolores de estómago. Me gustaba fumar. Siempre pensando en futuro: ¿me alcanzará para todo el día? ¿tiene gas el mechero o compro otro? No podía concebir la vida sin tabaco. Nunca intenté dejarlo porque sabía que no lo iba a conseguir. Pero en el fondo de mi mente había una vocecita que me recordaba constantemente lo absurdo e insalubre que es este vicio. Un día, mi amigo Javi, me dejó probar un e-cigarro. Hasta ese momento yo pensaba como la mayoría de la sociedad: otro timo para los fumadores que están desesperados por dejar el vicio, como los chicles o los parches de nicotina. Al probarlo me dio tos, era como si estuviera fumando. Dos días después compré el mismo modelo de mi amigo. Hace cuatro meses que empecé a vapear sin volver a fumar tabaco. Me empiezo a informar y no veo más que titulares contra los vaporizadores. Ni mil estudios en contra me van a convencer de que es tan malo como fumar. En estos meses ya he notado mejoría, ¡qué digo! a los cinco días me mejoró el olfato y el gusto, desapareció el amarillo de los dedos, mejora de la capacidad pulmonar…Mi familia encantada: sin olores, sin apestosos ceniceros, hasta se habla de poner cortinas en la habitación en la que fumaba. La vocecita que me advertía contra el tabaco ha desaparecido. Y ahora, los que tan poco se preocuparon por mi salud cuando tenía diez años, amenazan con meter sus manos en la regulación de los vaporizadores, dándoles el negocio a los de siempre, acabando con el dinamismo que tiene esta tecnología, reduciendo la capacidad de los líquidos (¿acaso van a poner sólo 10 cigarrillos en los paquetes? o ¿van a racionar la cantidad de chicles y parches que se pueden comprar? y los dispensadores farmacéuticos de nicotina ¿van a pagar impuestos por las labores del tabaco? Por favor dejen que este tema se siga regulando como hasta ahora, que seamos los usuarios los que podamos elegir. Que siga siendo un tema de adultos responsables y capaces. En definitva una cuestión de libertad, como la que tuve cuando empecé a comprar tabaco con diez años. Así que por favor no se preocupen de mi salud. No se vean en la obligación de tener que regular algo que hasta ahora se ha regulado perfectamente sin su intervención.